Drogas y el afán prohibidor

Un ensayo sobre las drogas, las prohibiciones y los delirios colectivos

Una idea de Jordi Cebrián

A modo de conclusión

En lo que respecta a las drogas, la mayoría no conoce aquello contra lo que se lucha y, por tanto, no sabe tampoco exactamente cuáles son los motivos reales de esta guerra. Con la misma ingenuidad ignorante con que muchos usan las drogas sin conocimiento claro de sus riesgos y potencialidades, otros abrazan la Cruzada sin ser conscientes del daño que causa y de lo imposibles de alcanzar que resultan sus objetivos. Años de fanatismo y desinformación han creado una droga a la que nuestras sociedades son adictas: la Prohibición. Sin ella, nos sentiríamos desamparados. La sociedad parece necesitar su dosis diaria de aprehensiones y encarcelamientos. Los efectos de esta droga hacen perder el sentido de la realidad y nos hacen confundir causas con efectos. No podemos ni pensar en cómo sería la vida sin ella, pero, para una mayoría, la perspectiva da miedo. La droga prohibicionista, además, requiere ser usada en cantidades cada vez mayores para mantener sus efectos psicológicos. Más cárceles, más persecuciones, más paranoia. Quienes nos la venden insisten en que la vida sin ella sería insoportable y en que, además, no tiene efectos secundarios. Nos engañan, ya lo hemos visto en capítulos anteriores. Y, sin embargo, hay que reconocer que es ésta una droga cuyos efectos seducen: nos aporta explicaciones simples a los complejos problemas de nuestra sociedad; nos libra de la responsabilidad de elegir por nosotros mismos; nos sirve como coartada para controlar a grupos disidentes.

Pero sería bueno que pudieramos abandonar este hábito nefasto. La Prohibición debe acabar. Los datos en su contra son abrumadores y su fracaso se hace, a cada día que pasa, mayor. O se desenmascara esta política o las consecuencias de su fracaso seguirán siendo usadas como motivos para mantenerla e incrementar la represión. Si se pierde la batalla contra la Prohibición, se habrá perdido una batalla por la libertad, la justicia, la autonomía personal, la responsabilidad y la información. El prohibicionismo es un modo de pensamiento expansionista que se cree legítimo por tener como objetivo salvarnos de nosotros mismos. El riesgo de que se extienda para reprimir otras actividades humanas y provocando similares daños colaterales a los que ha causado en el asunto de las drogas es enorme. ¿Cuánto tardará en prohibirse el tabaco? ¿Y las comidas altas en colesterol? ¿Y las informaciones que, por no estar de acuerdo con los criterios morales mayoritarios se consideren peligrosas para la sociedad (o para la Salud Pública)? Convertir nuestra 'guerra contra las drogas' en una 'convivencia pacífica con las drogas', no implica sólo un cambio de política, sino un cambio de pensamiento, una transformación de la manera como contemplamos ahora a los individuos dentro de la sociedad, más como engranajes en un Todo impersonal al que hay que sacrificarse que como entidades autónomas con el derecho a buscar su felicidad sin dañar a terceros.

Las drogas, prohibidas o no, no desaparecerán. Seguirán con el hombre como lo han estado durante siglos y deberemos volver a aprender a convivir con ellas, como deberemos aprender a convivir con los nuevos embriagantes que la sintesis química producirá. Si vemos las drogas como entidades diabólicas que minan inevitablemente la salud, la cordura, la voluntad y la estructura social, el miedo y la desinformación nos guiarán por la senda acostumbrada: represión, narcotráfico, adulteraciones, corrupción, uso irresponsable. Sólo si elegimos verlas, sin temor pero con respeto, como lo que son, diferentes sustancias con sus potencialidades y riesgos, podremos optar por la información, la responsabilidad y el autocontrol.

No hay que olvidar que el ‘problema de la Droga’ no es sino una de las infinitas manifestaciones de un conflicto inherente a la humanidad y tan antiguo como ella misma. En efecto, los hombres y mujeres se debaten desde siempre entre la primacía de lo colectivo o de lo individual; entre la necesidad de seguridad y orden, y la búsqueda personal y autónoma de su felicidad; entre la aceptación de las verdades oficiales y políticamente correctas, y el deseo de alcanzar por ellos mismos la verdad mediante la información libre; entre la tentación de abandonar su albedrío a los ‘amos justos’ de Salustio y la necesidad de sentirse libres, soberanos y dueños de sus actos aun cuando éstos puedan acarrearles consecuencias no deseadas. La postura que tomemos ante el asunto de las drogas será también un posicionamiento respecto a las cuestiones, mucho más trascendentales, que acabo de enumerar. Eso es lo que hace que este asunto resulte tan fascinante. Es evidente que ahora, en nuestro temor irracional a las drogas, hay mucho de temor a nuestra propia autonomía. Por ello, perderles el miedo, desear conocerlas para convivir con ellas y aprender las lecciones que puedan enseñarnos, equivaldría a perder parte del ancestral miedo a la libertad.

6 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Enhorabuena por el ensayo: es muy interesante de leer y muy completo en el análisis.

La Cultura del Miedo no sería la misma sin el demonio de la Droga ilegal y las cadenas de la droga legal (ansiolíticos, tranquilizantes...)

Salud y Pensamiento Crítico!!

1:06 AM  
Anonymous Anonymous said...

La verdad me aggrdo mucho el ensayo y mas por t0oda la vdd qe en el se plantea >.< pz mas qe nada super completo y englobando en parte lo mas importante en el aspecto de que ondas con esto por que surge?i que hacia donde vamos ... bien bien


saludos
baee
nydia xD

8:50 PM  
Anonymous Anonymous said...

Soy un estudiante de Derecho de Primer año,me parece muy interesante tú ensayo el cual estoy completamente de acuerdo con todo.
En la universidad se ve día a día que muchos consumen droga y estan completamente pérdidos,(me refiero a que no van a clases, puras fiestas,son malos alumnos,etc)
Felicitaciones por el ensayo...

11:49 AM  
Blogger JUAN said...

Muy bueno el ensayo, estoy realizando una trabajito para la universidad en el que tenia intención de plasmar la relacion entre prohibición y racismo. En estas pagianas encontre una columna vertebral. Lo unico que heche en falta fue alguna suerte de apunte bibliografico. Sobre todo para los entrecomillados.
Keep on walkin

2:20 AM  
Anonymous Anonymous said...

Yo pieso que este ensayo es muy beneficioso para la sociedad incuyendo a las personas adictas a las drogas.

3:59 PM  
Anonymous Anonymous said...

perdona que te pregunte men..pero..has visto a un pariente tuyo ser destruido poco a poco por un enemigo invisible,ver como desaparese su antiguo yo por algo que ya no es algo tuyo? tu analisis es muy bonito..solo eso...bonito..que se elimine la prohibicion? esa es una espada de doble filo y muy peligrosa por cierto, entiende que la puta droga no te da tiempo de pensar o de decir "soy dueño de mis acto"..te aatrapa asi no mas..yo soy de El salvador..y te digo que si esas mierdas se hicieran legales...dios nos ampare..no es como el alcohol o el tabaco..no..en estados unidos 7 de cada 10 jovenes prueban marihuana...y si legalisan las drogas que imaginas que pasaria?..crees que dirian "no mas" jajajajaja..se ve que no tienes idea de como piensan los drogadictos...simplemente seria una bomba de tiempo peor a la actual..piensa bien lo que pides

2:19 AM  

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