Drogas y el afán prohibidor

Un ensayo sobre las drogas, las prohibiciones y los delirios colectivos

Una idea de Jordi Cebrián

Argumentos contra la legalización: Infecciones y jeringuillas

Cualquier política que facilite el uso de drogas es contraproducente. Por ejemplo, si se facilita el uso de la heroína, el SIDA puede extenderse, debido a que habría más adictos usando más jeringuillas.

El motivo principal del uso intravenoso de drogas, así como de la extensión del SIDA y otras enfermedades infecciosas entre este tipo de usuarios son consecuencia directa y exclusiva de la prohibición. El encarecimiento constante de los opiáceos así como una adulteración cada vez mayor propiciada por el forzado mercado negro que la ilegalidad conlleva, fueron los causantes de un cambio de actitud en los consumidores de estas drogas, que pasaron de esnifarlas o fumarlas, a inyectárselas. Con esto conseguían aumentar el efecto de una sustancia cara y escasa. Al mismo tiempo, las condiciones de marginalidad que la prohibición propicia, y las restricciones a la compra y tenencia de jeringuillas estériles crearon una cultura en la que el intercambio y compartición de jeringuillas pasó a convertirse en un ritual, propagando hasta extremos de tragedia el SIDA y otras infecciones. En situación de legalidad, los usuarios de opiáceos raramente usarían el modo intravenoso de administración, y, de hacerlo así, no tendrían por qué esconderse y dispondrían del material higiénicamente adecuado. En este sentido, su administración de la sustancia no diferiría de la del diabético que ha de inyectarse insulina.