Argumentos contra la legalización: No se acabarían las mafias
Se dice que, con la legalización, se acabarían las mafias y el crimen organizado, pero lo cierto es que, si pierden este negocio, se dedicarán a otros aun peores, como los secuestros, la trata de blancas o la prostitución infantil.
En realidad, nadie en su sano juicio defiende que la legalización de las drogas acabe con el delito y el crimen. Las mafias seguirán existiendo, pero les habremos quitado una de sus principales fuentes de ingresos. ¿Que eso les obligará a realizar otro tipo de fechorías para obtener beneficios? Por supuesto. Siempre es así. Si reforzamos nuestras puertas blindadas, ponemos una alarma en nuestro coche, o simplemente si existe una policía eficaz, se lo estamos poniendo más difícil a los delincuentes que tendrán que encontrar otras formas de obtener ingresos y a las que habrá que hacer frente en su momento. Y no por eso creemos que haya que dejar las puertas de los pisos y los coches siempre abiertas ni que haya que despedir a la policía.
Pero lo que es más importante respecto a esta línea de argumentación es que son pocas las oportunidades de negocio para los delincuentes tan atractivas como el tráfico de sustancias prohibidas: mínimos riesgos y grandes beneficios. El estudio del fin de la ‘Ley Seca’ en EE.UU. nos muestra cómo, sin desaparecer completamente, la delincuencia y el crimen organizado disminuyeron tan radicalmente como habían aumentado tras la prohibición.
Por último: si resulta tan útil para la sociedad tener a los delincuentes ocupados en vender drogas adulteradas a los ciudadanos, ¿qué sentido tiene evitar que la gente consuma drogas? Si algún día, de repente, la gente empezara a ‘simplemente decir no’, por convicción o por miedo a la cárcel, a los traficantes se les habría acabado el negocio del mismo modo que si las drogas fueran legales y deberían, según el falaz argumento, ponerse a hacer cosas aun peores para seguir ganando dinero.
En realidad, nadie en su sano juicio defiende que la legalización de las drogas acabe con el delito y el crimen. Las mafias seguirán existiendo, pero les habremos quitado una de sus principales fuentes de ingresos. ¿Que eso les obligará a realizar otro tipo de fechorías para obtener beneficios? Por supuesto. Siempre es así. Si reforzamos nuestras puertas blindadas, ponemos una alarma en nuestro coche, o simplemente si existe una policía eficaz, se lo estamos poniendo más difícil a los delincuentes que tendrán que encontrar otras formas de obtener ingresos y a las que habrá que hacer frente en su momento. Y no por eso creemos que haya que dejar las puertas de los pisos y los coches siempre abiertas ni que haya que despedir a la policía.
Pero lo que es más importante respecto a esta línea de argumentación es que son pocas las oportunidades de negocio para los delincuentes tan atractivas como el tráfico de sustancias prohibidas: mínimos riesgos y grandes beneficios. El estudio del fin de la ‘Ley Seca’ en EE.UU. nos muestra cómo, sin desaparecer completamente, la delincuencia y el crimen organizado disminuyeron tan radicalmente como habían aumentado tras la prohibición.
Por último: si resulta tan útil para la sociedad tener a los delincuentes ocupados en vender drogas adulteradas a los ciudadanos, ¿qué sentido tiene evitar que la gente consuma drogas? Si algún día, de repente, la gente empezara a ‘simplemente decir no’, por convicción o por miedo a la cárcel, a los traficantes se les habría acabado el negocio del mismo modo que si las drogas fueran legales y deberían, según el falaz argumento, ponerse a hacer cosas aun peores para seguir ganando dinero.
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